Colgas: Una empresa socialmente responsable en Colombia

¡Conoce la historia de Sarita y su familia!

«Anoche pasó un huracán; estaban cayendo truenos, yo me estaba espantando y tenía mucho frío. Es que pasó un huracán por ahí que me dio mucho miedito.

Les voy a mostrar dónde viven mi mamá y mi papá. Vamos. Es esta, en esta cama. Les voy a mostrar cuando vamos a la casa de la abuela. Ahí. ¡Muéstrame!

Deben tener las manos limpias, ¿verdad? Sí. ¿Por qué? Porque allá duermo. —Allá duermes tú. —Ajá, ves esto ahí. Aquí me baño yo, mi mamá, Jesús y mi abuelita. —¿Y qué tal te parece ese baño? —Porque el baño está bien bonito, tiene esto. —¿Te parece bien? ¿Bonito? —Sí, me parece bien bonito.

Hola, soy Sarita y les presento mi nueva casa, que es bien bonita. Bueno, miren, vean. —¿Qué tienes ahí? ¿Y quién te lo regaló? —Mi tía Celia. —¡Pero qué hermosura! ¿Y por qué no me muestras tu camita? ¿Tus camitas? —Esta; aquí está la de Angie y la mía. —¿Y cómo te pareció esa camita? —Bien bonita. —Bien bonita, bueno. ¿Y qué más me vas a mostrar de la casa?

Esto. — ¿Y ese cuarto de quién es? —Es de mi mamá. —¿Y de quién más? —De mi papá. —Ah, bueno. ¿Y esta casa no tiene baño? Ah, no tiene… —Sí tiene. —A ver, yo veo el baño. Muéstrame pues el baño. ¡Uy, Sarita! Pero este sí que es bien bonito. —Bonito. —Este es más bonito que el que tenías primero, ¿cierto? Y estás muy feliz.

Historia de Sarita y su familila por Colgas

Pues a nosotros nos da mucha alegría. ¡Ay, esta casa no tiene cocina! —Sí, sí tiene cocina. —Yo la veo. Muéstrame la cocina. ¡Wow! Me encanta tu cocina. A ver, muéstrame entonces. A ver, ¿qué les regalaron? —Esto. Unas ollas súper ricas. —¡Uy, pero qué rico! Bueno, por allí veo que tienen un refresco en el recipiente. —Sí. —¿Y ahora me vas a dar? ¿Me vas a dar de ese refresco? —Sí, qué rico. —Y tienes una nevera. Bueno, muéstrame. A ver qué más tiene esta casa. ¡Hm! Esta casa no tiene sillas ni comedor. Esta casa no tiene nada… —¡Sí tiene! —¿Qué es esa maravilla? ¡Ay! Bueno, está espectacular. ¿Ay, no sembraron maticas? —Sí. —A verlas.

No las veo. Muéstrame las maticas.

Pero todo es una hermosura. Una hermosura. Bueno, esto me parece súper divino. Bueno, Sarita, muchas gracias por haberme invitado a tu casa. —Sí. —Y que seas muy feliz, muchas bendiciones. —Me pusieron «te quiero, Sarita». También te quiero. —Bueno, mi amor. ¿Qué tal la casa de Sarita?»

Pague aquí Pagos y pedidos Whatsapp